Anoche, el Presidente de Gobierno compareció ante la ciudadanía a través de las cámaras de TVE 1. Escuché la entrevista efectuada por tres periodistas de la cadena televisiva para poder analizar aquellos detalles verbales y no verbal de José Luis Rodríguez Zapatero que fueran erróneos o denotaran sus debilidades al comunicar.
Aquí mis conclusiones de los casi 50 minutos de intercambio dialéctico con lenguaje no verbal del Sr. Presidente al responder a las preguntas de los periodistas.
En primer lugar, a pesar de una puesta en escena estudiada para dar un aura informal a la conversación en una sala de La Moncloa para visitas más formales, se descuidó el aspecto físico del Presidente. En todos estos meses de crisis, se ha ido notando cierto cansancio en su mirada y la aparición de ojeras que ayer en el plano corto resaltaban. Cierto es que el Presidente tampoco empleó ni una sola vez la palabra “optimista” tan habitual en sus discursos y ruedas de prensa. Y, además, dijo – “sentirse responsable de cada uno y de todos los parados”. Aún así, tu mirada cansada debilitaba todo intento de persuadir al oyente.
En segundo lugar, su firme justificación verbal de las 137 medidas (lo repitió un par de veces) tomadas por el Gobierno hasta la fecha no fue acompañado de lenguaje corporal acorde. Su mente parecía estar en otro sitio, revisando el histórico para no dejarse nada en el tintero. De hecho, interrumpió a una de las periodistas para poder acabar su razonamiento en varias ocasiones. Su mirada la mantuvo fija, cualidad que siempre le ha favorecido; sin embargo, anoche esa mirada reflejaba cansancio y hasta cierto cuestionamiento interno de las ideas que deseaba conceptuar ante la audiencia. Su subconsciente se jugó una mala pasada que se vio reflejada en una frase que expresó oralmente en orden inverso. Describiendo una de las medidas tomadas por el Gobierno, dijo – “ .... marcha ... en puesta ..” en vez de puesta en marcha. ¿A qué se refería su subconsciente al anteponer “marcha” por delante?
En tercer lugar, intuí una cierta tensión corporal en el Presidente que no se puede imputar únicamente a las incómodas sillas poco apropiado para ese escenario con unos valiosos cuadros pertenecientes al Patrimonio del Estado. Se vio obligado a mantener las piernas cruzadas, lo que dio un cierto sentido de incomunicación. Movió las manos intentando dar apertura que acompañara sus palabras pero inconscientemente terminaba muchas frases apoyando las manos entrelazadas sobre las rodillas. O sea, que volvía a cerrarse. No mostró soltura y hasta llegó a ser esquivo al responder, compaginando sus evasivas con lenguaje corporal y tono de voz algo titubeante.
Sinceramente, creo que desaprovechó una excelente ocasión para “vender un plan” y “pedir apoyo”, limitándose a justificar acciones tomadas y la necesidad de una cooperación global de todos.
Esperaba más y mejor, justo ahora que ha habido un relevo en la Secretaría de Estado de Comunicación en La Moncloa. Mi conclusión profesional es que José Luis Rodríguez Zapatero tiene que desaprender algunas de sus percepciones demasiado arraigadas de los hechos, para poder ejercer el lado más positivo de sus fortalezas al comunicar. Anoche, el Sr. Presidente no sólo estuvo poco comunicativo sino que además desperdició una oportunidad para convencer a la audiencia.
Fernando Fuster-Fabra Fdz.
Experto en PNL – Comunicación Estratégica